EIS (Emotional Information System). Midiendo emociones y productividad.

mapaemocionalNo me cansaré de repetir que, gracias a la neurociencia y la investigación psicosocial, sabemos (y lo experimentamos a diario) que las emociones (componente físico) y los sentimientos (componente cognitivo) van fuerte e inseparablemente unidos a los COMPORTAMIENTOS de las personas  (componente conductual) vayan donde vayan y estén donde estén (TRABAJO, familia, amigos, etc.). Es más, tal y como nos dice el gran neurocientífico español, Ignacio Morgado en su libro “Emociones e Inteligencia Social: “Las emociones y los sentimientos nos sirven para tomar decisiones”. Y esto debe permanecer bien presente en la consciencia de directivos y responsables de organizaciones para no tomar decisiones equivocadas cuando creemos estar argumentando de una manera puramente racional, o pensamos que las personas de nuestro equipo tienen que trabajar de forma lógica y racional, porque en realidad lo que hacemos todo el rato es racionalizar emociones y sentimientos (previendo bienestar o evitando malestar, a corto, medio o largo plazo).

Cierto es que la voluntad puede dirigir el comportamiento en contra de nuestras emociones y sentimientos pero, a no ser que usemos la razón para cambiar primero la emoción y dejarla alineada con el nuevo comportamiento (que afortunadamente es posible también) esto no será sostenible en el tiempo porque el malestar psicofísico (disonancia cognitiva) irá en aumento, provocando un resultado mediocre, o no excelente, en los productos y/o servicios en los que intervengamos. Y ojo, estamos hablando de emociones que subyacen en el fondo de la persona (estados de ánimo) que suelen ser estables, no de sentimientos puntuales y pasajeros (por la mañana me puedo enfadar con mi jefe/a, compañero/a o subordinado/a, y por la tarde puedo estar contento con él o ella).

Lo bueno, lo positivo, es que emociones y sentimientos constituyen un potente sistema de información a disposición de la razón, de la inteligencia, extremadamente útil y funcional para adaptarnos adecuadamente al medio o contexto donde éstas surjen (por ello, entre otras cosas, estamos hoy aquí). Es decir, las emociones constituyen un magnífico EIS (Sistema de Información Emocional). Pero al igual que cualquier otro sistema de información, es necesario saber interpretar y comprender correctamente esa información y procesarla de manera inteligente para que podamos usarla a nuestro favor. Esto es lo que llamamos inteligencia emocional.

emociones colectivasEn las organizaciones, cuando trabajamos grupalmente o en equipo (lo cual ocurre a diario), surge lo que llamamos “emociones colectivas” o climas emocionales en cada grupo de trabajo o equipo (que no tiene por qué coincidir con la suma o la media de las emociones individuales). Se trata de emociones que prevalecen por encima de la emocionalidad individual y que contagia al resto de personas del grupo o de otros equipos durante su interacción habitual, tanto en positivo como en negativo, llevándolos a pensamientos y comportamientos acordes con esa emocionalidad, no sé si me explico. Por ejemplo, yo puedo sentirme alegre o contento al llegar al trabajo, pero si al incorporarme a mi puesto percibo un ambiente desagradable o tenso, lo más probable es que en poco más de diez minutos empiece a sentir tristeza, rabia, insatisfacción o apatía. ¿Qué me ha pasado? Pues que me he contagiado del clima emocional, pasando a formar parte de la emoción colectiva. Y claro, esto incide directamente en la calidad y cantidad productiva, en positivo y en negativo.

Si además sabemos que cada tipo de emoción y sentimiento, implica un conjunto de pensamientos y comportamientos diferentes, estaremos en disposición en nuestra empresa de estar atentos al clima emocional colectivo para regularlo en función del tipo de actividad más adecuado a cada departamento o equipo de trabajo. Por ejemplo, los equipos de desarrollo, creativos, de marketing, de I+D, etc., deberán mantener un clima emocional alegre, divertido, entusiasta, porque esto facilita el pensamiento creativo, inductivo, divergente, lateral. Y cuando digo “deberán mantener” es responsabilidad de todos los componentes, pero más específicamente es responsabilidad crucial del jefe, del supervisor, ya que éste tiene un poder mayor de influencia para “contagiar” emociones (cuidado, tanto para bien como para mal). Un ejemplo diferente sería el departamento de compras o de administración. Aquí interesa más que el clima emocional sea “más bajo”, es decir, no hablamos de tristeza, pero sí de un nivel emocional más neutro, menos alegre y divertido. ¿Por qué?  Porque las emociones desagradables o menos agradables facilitan el pensamiento crítico, analítico, deductivo, ver los detalles y las consecuencias de manera más afinada. Y esto ayudaría a conseguir mejores resultados a la hora de comprar a proveedores, regular gastos, o reclamar cobros.

KPI Emocional

 ¿Cómo conseguimos regular los mapas emocionales en nuestra empresa? Desarrollando la inteligencia emocional de las personas que la componen, en especial, la de jefes y directivos. ¿Por dónde empezar? Por ejemplo, midiendo los niveles de inteligencia emocional para saber de dónde partimos. Un instrumento de medida, fiable, válido y altamente aceptado, es el MSCEIT (Mayer, Salovey y Caruso, 2002a) adaptado en España por Berrocal y Extremera, en 2009. Si comparamos la curva emocional con la curva productiva (cuantitativa y cualitativa), nos encontraremos más semejanzas que diferencias.

Para empezar a familiarizarnos con la gestión emocional podemos instalar una versión (Beta) de una aplicación 2.0 para dispositivos móviles, llamada MEIT, del Dr. en Psicología del Trabajo, Edgar Breso y su equipo, en nuestro dispositivo móvil corporativo, e incluso publicar las mediciones efectuadas para poder comparar puntuaciones (intrapersonales e interpersonales).

A partir de aquí, podemos llevar estas puntuaciones a unos “KEIs” (Key Emotional Indicators) dentro de nuestra intranet, que nos servirán para comprobar su evolución y desarrollo, pudiendo tomar decisiones de mejora. Es decir, estaríamos implantando un EIS (Sistema de Información Emocional) en nuestra empresa, que nos permitiría tener información crucial del mapa emocional de los equipos, base para corregir o mejorar allá donde sea necesario en pos de la mejora del bienestar de las personas y de la cuenta de explotación.

¿Eres consciente de la importancia de regular las emociones de manera inteligente en tu empresa?

Hasta pronto!

 Fuente imágenes: humanidadyciencia.blogspot.com, culturacolectiva.com,
                  cardinalbusiness.com

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