Doctor, me duele la mente.

Si la mente fuera física, iríamos con toda normalidad al médico de cabacera, y le diríamos: “Doctor, llevo varios días que me duele mucho la mente, no puedo ni moverme”, a lo que podría seguir una conversación parecida a esta:

-Doctor (D): “¿Desde cuándo le duele?”
-Paciente (P): “Desde hace mucho, unos 20 años más o menos, lo que pasa es que nunca me ha dolido tanto como ahora”.
-D: “Déjeme que le ausculte”.  El doctor saca su fonendoscopio, lo aplica en la cabeza del paciente, y dice: “Vaya, vaya, oigo un sonido extraño, debe tener inflamado algún pensamiento. Le voy a recetar “Ibupropienso” para atenuar los síntomas. No obstante, le voy a enviar también al especialista, al psicofisiólogo“.

El paciente va al psicofisiólogo(E), y la conversación transcurre más o menos así:

-E: “Tengo el informe de su médico y después de leer todo el documento, creo que podría usted tener “pensamientitis”, o “emocionitis”, así que le vamos a hacer unas pruebas. Le voy a pedir un EEG, una RMf, un EOG, y una MEG“.

Pasados unos días…

-E: “Bien, ya tenemos los resultados”. El doctor saca un sobre del archivador. “Mire, tiene usted varios pensamientos negativos recurrentes atravesados, ¿los ve? aquí, son estas manchitas que aparecen. Además, tiene la autoestima muy pequeñita, se ha reducido un 20% por debajo de su tamaño natural, es esta bolita que se ve aquí en el centro de la mente. Pero lo que más me preocupa es que el indicador de los pensamientos negativos recurrentes lo tiene a 250, cuando lo normal es 80. ¿Tiene usted antecedentes en su familia de hipernegativismo?. Espero que no suba más, porque podrían obstruir la arteria inmunitaria, reducir sus defensas, y aumentar las posibilidades de infecciones graves”.
-P: “No me asuste, Doctor. ¿Tan mal estoy?”.
-E: “Bueno, tiene usted “pensamientitis”, “hipoautoestima”, “hipernegativismo”, y “empatrosis” (desgaste de la empatía). Una cosa le ha llevado a la otra. Tenía usted que haber venido antes. Vamos a intentar reconducir la situación, aunque ya le he dicho que si se inflaman más los pensamientos negativos, baja la autoestima, y la empatrosis se extiende, podrían aparecer creencias irracionales, fobias, ansiedad extrema, necesidad de control exacerbado, u otras alteraciones fisiológicas. Entonces habría que operar, pero no adelantemos acontecimientos. Por lo pronto, la “piensamientitis hipernegativa” le está bloqueando el conducto emocional, y obstruyendo las arterias de las relaciones sociales. ¿Ha notado algo raro en sus relaciones con los demás?”

-P: “Sí, la verdad es que ahora que lo dice, últimamente no saludo a nadie, desconfío y me irrito con facilidad”.

-E: “Le voy a dar un tratamiento farmacológico para paliar lo síntomas, pero la verdadera solución para sanar y que todo vuelva a la normalidad es hacer rehabilitación a diario: tiene usted que saludar a las personas (al verse y al despedirse), escuchar empáticamente y dejar de ver a los demás como una amenaza. Esto hará que pueda confiar un poquito más en los demás, y sobre todo en usted mismo, para no aferrarse a un control exacerbado que le desequilibra, y le hace demasiado perfeccionista. También practicará no hacer nada todos los días durante al menos 20 minutos (nada fácil, pero lo conseguirá si es perseverante). Además, no dejará de aprender todos los días, tiene usted que prepararse bien, porque viene una epidemia de nuevos virus llamados “nuevaeconomiaglobal” y “eltrabajoseguroseacabó”, que van a dejar fuera de combate a los que no se adapten a nuevas situaciones”.

Si la mente fuera física, todo el mundo iría al psicólogo con total normalidad. Y es que, en realidad, la mente es física puesto que no es ni más ni menos que la actividad del cerebro. Así que, debemos ir dejando de lado la creencia irracional de que ir al psicólogo es porque uno está loco, y teniendo la certeza de que el psicólogo es un especialista de la mente y la conducta, que puede mejorar nuestra adaptación a los cambios inevitables que ocurren en nuestra vida personal, laboral, académica, y social.

Hasta pronto!

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