MOTIVACIÓN: ¿SE LLEVA DE CASA O LA PONE LA EMPRESA?

MotivaciónCuando se habla de motivación en el trabajo, algunas veces surge la duda sobre si la motivación es responsabilidad del trabajador o de la empresa.

¿El trabajador tiene que ir motivado al trabajo cuando sale de su casa, o la motivación de las personas depende de la empresa?.

Otras veces, en cambio, parece tan claro como que “al trabajo se va duchado y motivado de casa” y así lo afirman muchos directivos y empresarios.

Sin embargo, ¿por qué algunas empresas invierten dinero en tratar de motivar al trabajador creando ciertos entornos y tipos de practicas de gestión?

Si la motivación es cosa del empleado, ¿no es esto tirar tiempo y dinero por el desagüe?

Emoción y Motivación, ¿cómo actúan?

Aunque definir correctamente la motivación es complejo (Kleinginna y Kleinginna, en 1981 presentan más de cien definiciones diferentes), podemos decir que es “un proceso multideterminado que energiza y dirige el comportamiento” (Fernández-Abascal, 2009, p.33).

¿De dónde proviene nuestra motivación? De nuestros intereses, necesidades, valores y creencias. Éstos pueden producir conductas motivadas intrínsecamente o extrínsecamente.

La motivación intrínseca daría lugar a conductas por el mero placer o satisfacción de su realización (aunque no haya recompensa o incentivo externo). En cambio la motivación extrínseca viene dada por la necesidad o interés en conseguir algo a cambio.

En cualquier caso, la motivación está íntimamente ligada con la emoción.

Se retroalimentan la una a la otra, ya que conseguir algo que nos motiva nos produce emociones agradables y no hacerlo nos produce emociones desagradables. Esto a su vez, impulsa o evita más conductas motivadas.

En el caso de la motivación intrínseca la emoción es inmediata o a corto plazo, ya que viene dada por el simple hecho de realizar la conducta.

En el caso de la motivación extrínseca la emoción suele activarse a posteiori, una vez recibimos la recompensa o incentivo buscado.

Además, el impacto de nuestra motivación (en nosotros mismos y los demás) puede ser positivo o negativo, como indica Mercedes Hortelano en este estupendo post.

Por otro lado, lo que nos produce emociones agradables nos motiva a la acción para obtenerlo y lo que nos produce emociones desagradables nos motiva a su evitación o rechazo.

Aunque la emoción también es un proceso multifactorial (estímulos relevantes, interpretación subjetiva, procesos valorativos, activación fisiológica, expresión), podemos decir que las emociones son precursoras del comportamiento motivado, ya que su energía nos inclina a actuar de una forma específica según el ambiente con el que interactuamos.

Si el ambiente es hostil (aunque sea sutilmente), o así lo percibimos, se activarán emociones displacenteras que interferirán con la motivación (intrínseca o extrínseca), obstaculizándola o erosionándola, bloqueando además la creatividad y el talento.

En cambio, si percibimos un ambiente agradable (aunque sea sutilmente), con recursos y apoyos, se activarán emociones agradables que, en este caso, favorecerán las conductas motivadas., la creatividad y el despliegue del talento.

Dicho esto,

¿Es posible motivar a nuestros colaboradores?

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Sí, principalmente a través de 4 estrategias corporativas:

  1. Seleccionando personas alineadas con nuestro proyecto
  2. Diseñando un plan de incentivos que estimulen conductas individuales y colectivas
  3. Evitando generar emociones displacenteras (enfado, miedo, rabia, tristeza, ansiedad, insatisfacción)
  4. Generando intencionadamente emociones agradables (alegría, orgullo, satisfacción, humor, entusiasmo)

Es decir, por un lado seleccionamos a las personas adecuadas y diseñamos incentivos para tratar de aumentar las conductas motivadas extrínsecamente, pero por otro lado cuidamos no provocar emociones desagradables porque sabemos que impactan negativamente en la motivación.

Si ademés incorporamos la cuarta estrategia, promoviendo activamente un entorno saludable y agradable, estaremos impulsando conductas motivadas hacia la excelencia.

Por supuesto, se pueden dar algunas emociones desagradables.

Tienen una función: superar obstáculos y retos Pero éstas deben darse ante problemas o retos naturales de una actividad de negocio (cumplimiento de hitos, gestión de quejas, gestión de cobros, corrección de fallos, propuestas comerciales, ventas, etc.) en los que trabajamos en equipo para superarlos.

Ahora bien, si los problemas son “internos y crónicos” (malas relaciones con compañeros y/o jefes, exceso de tareas, ambigüedad o conflicto de rol, desconfianza, “puenteos”, comunicación deficiente, distrés.) las emociones jugarán en contra de la motivación.

Porque una cosa es la motivación (todo el mundo tiene algún motivo para ir a trabajar) y otra cosa es la intensidad, compromiso, persistencia, ganas, vigor, actitud, dedicación, absorción, o energía sostenida en el tiempo.

Podemos llamarle como queramos, pero nos estamos refiriendo a la emoción que impulsa la motivación de forma sostenible.

motivacionTodas las personas que van a trabajar a una empresa tienen, al menos, una motivación: ganar dinero. Por eso es muy importante pagar un sueldo adecuado; a ser posible por encima de la media del sector para que satisfaga esa motivación.

Sin embargo, lo que todo empresario, directivo o responsable de equipo quiere de “su gente”, es que trabaje con ganas, emoción y compromiso. Y así lo explican o exigen. Pero olvidan o ignoran que:

La emoción no entienden de razonamientos ni exigencias.

No basta con pedirlo y mucho menos exigirlo. Es más, hacerlo puede ser contraproducente si se insiste demasiado. Se produciría lo que llamamos “reactancia psicológica” o rechazo emocional.

Pero una gran mayoría de empresarios y directivos no hacen nada al respecto y luego se quejan de que a su plantilla, a sus equipos, le falta “chispa” o “empuje”.

Entonces se enfadan, se reúnen con ellos (o peor, en el pasillo o en la máquina de café) y vuelven a exigir implicación y compromiso, de forma racional.

Insistir en la racionalidad puede parecer funcional, pero no sirve. Olvidamos que la clave está en las emociones.

Pero ojo, la clave está en las emociones agradables, no en las desagradables (como es la costumbre que arrastramos). Éstas últimas pueden tener un efecto motivador a corto plazo, pero a medio y largo plazo erosionan la motivación.

Es decir, la clave está en el refuerzo positivo y no en el castigo o la amenaza (por supuesto deben existir normas, límites y consecuencias si se infringen).

Si queremos equipos comprometidos, que trabajen con intensidad, persistencia, vigor, energía y dedicación para conseguir resultados con excelencia, éstos deben venir con motivación desde casa (que necesite dinero y que le interese el proyecto), pero también deben sentir ilusión, compromiso, confianza, autoeficacia e incluso, pasión por lo que hacen.

Si no creamos estos entornos positivos y la motivación se queda en mínimos (sólo dinero), podemos crear un entorno de mínimos (la gente hace lo justo para que no la echen) o, si se nos va de las manos, un caldo de cultivo para la hostilidad, la desconfianza o el acoso.

Se trata pues de implementar las estrategias señaladas más arriba para conseguir resultados, incluso en tiempos difíciles.

Concluyendo, la responsabilidad de la motivación es tanto del trabajador o colaborador como de la empresa.

El primero la trae “de casa” y la empresa promueve un contexto que no erosione dicha motivación, promoviendo además un entorno que la impulse. Es lo que llamamos una “Organización Saludable”.

Para no extenderme más, en el próximo artículo trataré de concretar y desarrollar las acciones ligadas a las estrategias propuestas para impulsar la motivación.

¿Hacemos algo en nuestra empresa por cuidar la motivación o nos conformamos con la que cada uno trae “de casa”?

Fuente imágenes: wg-fit.com; cmpc-consult.com; dacoaching.com

 

 

10 comentarios en “MOTIVACIÓN: ¿SE LLEVA DE CASA O LA PONE LA EMPRESA?

  • Totalmente de acuerdo, la motivación es en conjunto, la trae el trabajador de su casa pero la empresa debe saber hacer que la motivación permanezca de forma sostenible.
    Como trabajadores cada uno hace de su trabajo una extensión de su hogar en que decide cómo llevar el día a día, con energía, motivación, entrega, dedicación, actitud o solo hacendo lo que le piden y esperar a que de la hora de salida.
    Como líder en la empresa,hay que ser lo suficientemente inteligente para apoyar al trabajador a que mantenga y aún refuerce su motivación para que pueda desarrollar más su potencial y el resultado en todo lo que hace rebase las espectativas.
    GRACIAS POR EL ARTÍCULO

    • Muchas gracias a ti, Claudia, por dejar tu comentario. En efecto, la empresa tiene en su mano la posibilidad de no erosionar la motivación que el trabajador trae de casa y además, poder potenciarla si crea las condiciones adecuadas a través de los estilos de liderazgo y otras prácticas saludables. Saludos.

  • Si estuviéramos hablando, por ejemplo, de salud, no habría mucha dificultad para llegar al consenso de que, si bien cada trabajador es corresponsable de mantener su salud, existen ciertos requisitos de salud e higiene laboral de los que es responsable la empresa. Y si no llegáramos a consensos, ahí estaría la Ley para poner los puntos sobre las íes.
    Pues en relación con la motivación viene a ser más o menos lo mismo, aunque quizá no esté tan claro para algunos. Y eso que hay profesionales que no se cansan de subrayar (véase si no este artículo, o el de Mercedes Hortelano que cita) que la motivación es salud emocional y que la salud emocional es salud.
    Así que si la duda es si una empresa debe cuidar la motivación de sus personas, la respuesta bien podría ser (con un poco de retranca): “Sí, aunque sólo en el caso de que le interese mantener elevada la productividad”.
    Saludos cordiales

    • Me encantan tus comentarios, Pepe. Como te dije, siempre amplían mi perspectiva de manera interesante. El enfoque que das comparando salud física y psicosocial o emocional (obviamente son lo mismo), no es tan obvio para muchas empresas. Un abrazo.

  • Es una reflexión muy interesante y un tema siempre actual.

    Creo que básicamente la motivación es un mecanismo interno, más que como se nos ha vendido últimamente un tema externo, aunque muy influenciada por aspectos externos que (aparentemente) no controlamos.

    Lo que tanto se escucha, “es que mi jefe no me motiva”, esconde más bien un trasfondo que consiste en que lo que la empresa (mi jefe) me ofrece en forma de salario, retos, respeto, apoyo, confianza, etc no alcanza las expectativas que tengo.

    Entonces creo que la frase se transforma en nuestra cabeza en “percibo que no estoy bien pagado, no confían en mi, no progreso ni aprendo en mi trabajo, no se me respeta, etc”

    A partir de ahí surgen emociones negativas que afectan a nuestro trabajo al ser incapaces de “desbloquear” esa situación.

    Por tanto la motivación desde mi punto de vista empieza en el proceso de seleccionar a las personas adecuadas con las motivaciones adecuadas al puesto y a la empresa y su cultura.

    • Muy de acuerdo con lo que expones, Fernando. Decir “mi jefe no me motiva” puede llevar detrás todo lo que expones. Solo decir que cuando esa perspectiva la tiene la mayoría del equipo, entonces es que hay realmente un problema de cultura y/o estilo de liderazgo que requiere un cambio, independientemente de un cambio de expresión también en los empleados.

      Mucha gracias por enriquecer el artículo con tu comentario. Un saludo.

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