5 PEQUEÑOS CAMBIOS CON RESULTADOS A CORTO PLAZO

A menudo pensamos que producir un cambio o mejora en el comportamiento que produzca resultados notables (en cualquier tipo y tamaño de organización), es cuestión de invertir mucho tiempo (algo que no tenemos y no estamos dispuestos a hacer).

nuevo

En este sentido, se utiliza mucho la metáfora del barco que vira unos pocos grados a babor o estribor:

“Aparentemente no se nota ningún cambio en la dirección del barco a corto plazo, pero su destino es abismalmente diferente al que se hubiese producido sin ese pequeño cambio”.

Y eso es cierto cuando hablamos de una “transformación total” de la organización o la persona, es decir, de un cambio completo de cultura y estilos de liderazgo, por ejemplo.

Sin embargo, hacer pequeños cambios en la conducta también produce resultados tangibles en el corto plazo. Y lo puedes comprobar tú mismo/a.

Es más, te invito a introducir pequeños cambios en tu comportamiento habitual (y lo hago con mayor ímpetu si diriges personas) a partir de mañana, dejándote hoy la reflexión de por dónde empezar.

Aquí te dejo algunas ideas prácticas para que puedas usarlas directamente o adaptarlas a tu contexto, empresa, equipo o departamento, según creas conveniente:

  1. Empieza la jornada sonriendo (aunque no tengas ganas). Esto produce un cambio positivo en tu humor que contagiarás y te hará más productivo.
  2. Si hay algún problema que atrapa tu atención continuamente, deja lo que estés haciendo. Escucha música o da un paseo y ponte a pensar/diseñar la solución.
  3. Construye puentes cada día. Si tienes personas bajo tu responsabilidad, habla con ellos amablemente. Sal de tu despacho o mesa y dedica 5′ a preguntar qué tal va la jornada y si necesitan algo de ti, de forma sincera (semanal o quincenalmente, reúnete 30′ de manera informal con una persona de tu equipo e interésate por sus problemas y necesidades).
  4. Haz ejercicio físico a diario. Si no puedes sacar tiempo de tu agenda (cosa que no me creo) siempre puedes optar por desplazarte andando o subir a pie las escaleras que te separan de tu silla.
  5. Comprométete y sé coherente. Si dices que vas a hacer algo, ¡hazlo! Si tienes verdaderos problemas para cumplir, comunícaselo a la persona con quien te hayas comprometido.

1) El efecto de la sonrisa no es cosa de “magia”. El nervio trigémino, ubicado en el tronco del encéfalo, conecta directamente con los músculos de la cara y éstos envían feedback al cerebro indicando si todo va bien, o no, con su posición.

2) Nuestro sistema emocional es inteligente y poderoso. Si tiene información significativa para nosotros no para de avisarnos atrapando nuestra atención, percepción, pensamiento y memoria. Cuando esto ocurre la opción más rentable es atender la petición, ya que si no lo hacemos tendremos continuas interrupciones.

3) A las personas nos produce bienestar y confianza que los demás se interesen por nosotros (máxime si se trata de nuestro responsable), tratando de ayudarnos a mejorar nuestro trabajo (con hechos) y por tanto, nuestros resultados (redundando también en el beneficio del directivo y la empresa).

4) El ejercicio físico hace que nuestro sistema nervioso segregue sustancias químicas que producen bienestar (endorfinas, serotonina, dopamina…), inhibiendo los efectos perniciosos del estrés (cortisol) y mejorando nuestra capacidad de memoria y aprendizaje mediante la neurogénesis en el hipocampo.

5) La coherencia produce bienestar emocional al alinearse pensamiento, sentimiento y acción, ampliando la confianza de las personas que trabajan con nosotros.

tiempo_cambio

Si no piensas igual que yo ¡es estupendo!, porque si lo hicieses no haría falta que leyeras este post.

¡Ya lo habrías puesto en práctica hace mucho tiempo!

¿Te atreves a probar alguna de las conductas que propongo?

¿Adivinas qué pasará si no cambias nada?

Fuente imágenes: selfiegirls.es; agustinbermejo.com

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *