COMPETENCIAS EMOCIONALES DIRECTIVAS: AUTORREGULACIÓN

En primer lugar, agradecer la magnífica acogida que ha tenido el post anterior donde iniciaba esta serie de competencias emocionales del directivo actual, tan necesarias que se han convertido en el núcleo duro de un desempeño eficaz.

Digamos que la “autorregulación” es la siguiente “pieza” a colocar en la pirámide socio-personal del directivo, tras la competencia “autoconciencia”, ya que sin toma de conciencia no podemos hacer nada.

A modo de descripción gráfica podemos decir que hay un nivel de verticalidad o profundidad en las competencias emocionales directivas, como se puede apreciar en la siguiente figura:

PiramideCompetenciasEl que algunas competencias ocupen una posición más profunda, y por tanto, menos visible a los ojos de un observador externo, no le resta importancia.

Es más, cuanto más profunda es la competencia, más crítica y necesaria es, puesto que constituye la base o raíz del resto de competencias directivas, incluidas las ejecutivas (negociación, delegación, trabajo en equipo, comunicación eficaz…).

Concepto

Cuando hablamos de autorregulación, no hablamos de controlar las emociones en el sentido de “reprimir”, sino de “administrar”, canalizar e integrar con la razón para que la respuesta del directivo sea lo más adaptativa y saludable posible.

Es crítico aprender a regular la intensidad y la duración de nuestras emociones una vez que se han producido, aunque también trabajaremos para conseguir un equilibrio cada vez más estable y maduro.

Esto es lo que determinará que sigamos anclados, o no, en la emoción sentida. ¿Quién lo determinará? Nosotros, a través de la razón y nuestro comportamiento.

gestionando el enfado

Por ejemplo, ¿es inteligente seguir con una emoción de enfado o rabia varias horas? Pues depende.

Si usamos esa energía de forma positiva para centrarnos en resolver el problema o situación que causó el enfado, estaremos administrando de una forma adecuada esa emoción, y por lo tanto será una conducta saludable.

En cambio, si nos focalizamos en el problema u obstáculo para sólo “rumiarlo” o sentimos el impulso de agredir (física o verbalmente), entonces es más inteligente regular la emoción (bajar su intensidad, en este caso)

Ello nos permitirá volver a razonar y comportarnos de forma más eficaz. No olvidemos que toda emoción es un “bocinazo” que capta nuestra atención para que hagamos algo (formular una pregunta, dilucidar sobre algo, emprender una acción…).

¿Cómo regulamos la intensidad y la duración de la emoción? Lo veremos en el apartado de conductas significativas.

Definición

La autorregulación emocional es la habilidad para variar o regular de forma consciente la intensidad y duración de nuestras emociones y sentimientos en un momento dado, con el objetivo de usar la información y energía que nos proporcionan de forma más adaptativa.

termometroEl directivo que posee esta competencia es consciente de que a partir de cierto tipo y nivel de intensidad emocional, se distorsionan y reducen sus recursos mentales superiores, tales como el pensamiento, la atención, la percepción y la memoria operativa, siendo estos recursos críticos para un comportamiento productivo.

Conductas significativas

Quiero distinguir dos tipos de conductas significativas, en función de su rapidez de eficacia.

Conductas efectivas a corto plazo:

  • Controlar la respiración: inspirar y espirar lenta y profundamente (bajamos rápidamente la intensidad).
  • Reevaluar la situación que disparó la emoción desde puntos de vista alternativos (reducimos la duración).

Conductas efectivas a medio plazo:

  • Llevar una alimentación variada, y lo más natural posible.
  • Hacer ejercicio aeróbico a diario.
  • Dormir al menos 7h., habitualmente.
  • Practicar meditación o mindfulness a diario.

Beneficios

Con las conductas significativas eficaces a medio plazo conseguimos que las áreas prefrontales de nuestro cerebro aumenten su actividad, favoreciendo así la modulación y equilibrio de las áreas cerebrales emocionales.

Con las conductas eficaces a corto plazo conseguimos poder atender e integrar racionalmente la información emocional que se está produciendo en el momento, permitiendo así tomar decisiones más adecuadas y funcionales a la situación.

Además, con un monitor podríamos observar nuestra coherencia cardíaca (algo que aporta salud y bienestar) en función de las emociones:

biofeedbackRecordemos que el objetivo de las competencias emocionales es atender la información tan valiosa que proporciona cada emoción en un momento dado, para integrarla con la razón y tomar mejores decisiones, llevando a cabo comportamientos más eficaces.

Sabemos que las emociones (y muchas conductas) se contagian, pero cuando éstas provienen del jefe, directivo o líder, su contagio es muchísimo más potente que cuando se producen de forma horizontal (a través de un compañero).

Es básico, por tanto, desarrollar la autorregulación emocional para ser más eficaces en la labor directiva que llevamos a cabo en nuestro día a día.

¿Y tú, has pensado en la importancia de autorregular las emociones y poder acceder a la información tan valiosa que contienen?

Fuente imágenes: deficitatencionaladulto.cl; juconicomparte.org; rvd-psychologue.com

6 comentarios en “COMPETENCIAS EMOCIONALES DIRECTIVAS: AUTORREGULACIÓN

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