EGOÍSMO ALTRUISTA: DE LA ESCASEZ A LA ABUNDANCIA

altruismo_egoismo“Egoísmo altruista” es un oxímoron atribuido al Dalai Lama que creo que resume a la perfección el proceso de crecimiento y madurez de una persona, sociedad u organización.

Viene a significar algo así como que no es posible hablar de egoísmo y altruismo por separado cuando ambos conceptos son bien entendidos y aplicados ya que, en este caso, son dimensiones complementarias y relativas a una misma cosa:

El bienestar físico, mental, emocional y social del ser humano.

Yo añadiría, por tanto, “egoísmo altruista saludable”, o también “altruismo egoísta saludable”.

Es decir, cuando el motivo que me lleva a ayudar a otra persona es la sensación de bienestar y plenitud que siento al hacerlo, lo podríamos llamar altruismo egoísta saludable.

O bien, cuando yo quiero ser el primero en sentir bienestar, satisfacción y/o plenitud por que sé que solo así es como puedo ayudar de verdad y aportar valor a otras personas (egoísmo altruista saludable).

Lo que ocurre es que la educación que recibimos (familiar y académica), a lo largo de nuestros primeros años de vida, nos va inoculando una serie de filtros mentales que estrechan la capacidad de ver más allá de nuestras narices con perspectiva y amplitud.

Esta visión estrecha y miope de la realidad nos puede llegar a instalar en una percepción de tal escasez que llegamos a creernos de verdad que para que yo gane algo tiene que haber otro que lo pierda, o que mi bienestar depende de que otros estén peor que yo.

No voy a hablar de severas deformaciones de un ego que podíamos llamar patológico, ni tampoco de un altruismo patológico (cuando ayudo a alguien con la obsesión u obcecación de obtener algo a cambio).

En este último caso estaríamos hablando entonces de puras transacciones instrumentales, eso sí, bien maquilladas.

Tampoco voy a entrar en si a determinados poderes fácticos les interesa que la inmensa mayoría de personas tenga esta visión tan miedosa del mundo para que sea más fácil su control y “aborregamiento” (ya que en tal caso existiría un ministerio de “educalienación y miedo ambiente”).

Lo que si está claro es que esta forma de ver tan obtusa y escasa nos lleva a provocar lo que llamamos en psicología “profecía autocumplida“, una especie de espejismo que nos lleva a comportarnos como si lo bueno estuviese limitado a unas pocas concesiones que hay que “pillar como sea” antes de que las “pille” otro y nos quedemos sin nada.

Resumiendo, que nuestro ego se va quedando ci-ego tras ir apagando luces durante el proceso de “educación”. Y claro, así termina viviendo de forma miedosa en un “zulo mental” de 2×1 que proyecta a su entorno, inoculando de nuevo a aquellas personas más inmaduras con su comportamiento defensivo.

Por supuesto también vamos a proyectar este ego ciego en el mundo laboral a todos los niveles (individual, grupal y organizacional) dependiendo de la posición que ocupemos, haciendo saltar alarmas por todas partes:

  • El jefe que no se fía de su colaborador y lo vigila constantemente llegando a “estrangularlo” psicológicamente (burn out).
  • El colaborador que cree que su jefe quiere “explotarlo” y se pone en modo “cumplir mínimos”.
  • Lo que quieren obtener el reconocimiento de la dirección a toda costa y hacen el máximo “ruido y poses” que pueden (en detrimento de sus compañeros a menudo).

Algo así como los infantes cuando dicen a sus papás “¡¡mira lo que hagoooooo!!”, tratando de conseguir el aplauso de sus progenitores.

juega

Otras veces es peor, cuando la forma de reclamar atención y reconocimiento es mediante la agresividad (mobbing, bullying, recriminaciones sistemáticas, demostraciones de poder, etc.).

En cualquier caso, es la consecuencia de egos por desarrollar necesitados del amor y la luz que nos permita ver y reconocer nuestra propia magnitud y grandiosidad como algo satisfactorio per se, y que podemos poner a nuestro servicio y al de los demás como fuente de abundancia y felicidad.

En la base de todo ello suele haber carencias de afecto y reconocimiento en la niñez no intencionadas, sino proyectadas desde las propias carencias del educador, pero que terminan hiriendo nuestra autoestima.

¿Cómo se inicia un proceso de mejora ascendente y positivo a nivel personal y profesional?

Pues justo haciendo lo contrario que el proceso educativo. Si este apaga luces y daña la autoestima, el proceso de mejora pasa por encender luces y recuperar una sana autoestima.

Para mí, una de las mejores herramientas que hay es el desarrollo de la inteligencia emocional como habilidad transversal que sustenta al resto de habilidades (tanto técnicas como actitudinales).

La inteligencia emocional es la habilidad de ir encendiendo luces en la consciencia para poder ver nuestros “códigos de conducta” o “mapas mentales” y desmontar o flexibilizar aquellos que nos perjudiquen o limiten, tal como explicaba en el post anterior.

Lo ideal es empezar a la mayor edad temprana posible (si puede ser en el vientre materno, mejor), aunque en la adultez también es posible desarrollar esta habilidad.

Tiene cuatro pilares básicos que son:

Los dos primeros corresponden a área de la inteligencia intrapersonal y los dos últimos a la inteligencia interpersonal.

En todas las áreas subyace una herramienta común: la comunicación, el lenguaje que usamos para comunicarnos con nosotros mismos y con otras personas.

El lenguaje no solo sirve para describir la realidad, sino para crearla. Primero en nuestra mente y después en el mundo material.

“Lo que creemos es lo que creamos”, Alex Rovira.

Cuando vamos encendiendo luces en la consciencia somos capaces de ver nuestras fortalezas y las de los demás, poniendo el foco en lo positivo de cada uno de nosotros.

Empezamos a vislumbrar que todos podemos ganar, que hay de sobra y en abundancia para satisfacer las necesidades de todos.

De esta visión más amplia de la realidad parten, por ejemplo, algunos métodos de resolución de conflictos (como el de Harvard) que se centra en los intereses comunes y no en las posiciones defensivas:

Cuando transcendemos la posición del ego y ponemos encima de la mesa los verdaderos intereses de cada uno,

Para llegar a este punto el desarrollo de nuestra inteligencia emocional es básica, necesaria y urgente.

¿Y a ti, te apetece ir “encendiendo luces”?

Fuente imágenes: glosariodigital.wordpress.com; panorama.com.ve

palanca_alta*Puedes ampliar información sobre cómo desarrollar tu inteligencia emocional leyendo “La Palanca del Éxito, S.L.: Activa tu inteligencia emocional y relánzate”. Aquí puedes ver las primeras páginas para que compruebes si te gusta.

 

Un comentario en “EGOÍSMO ALTRUISTA: DE LA ESCASEZ A LA ABUNDANCIA

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